Tenía todo listo para aplicar a la visa working holiday de Alemania cuando salió el acuerdo entre Argentina y Suecia. Casi cambio mis planes y aplico a la visa Working Holiday de Suecia. En vez de eso, opté por averiguar más sobre Suecia mientras estuve viviendo en Hamburgo. Gracias a eso, no tuve inconvenientes con la burocracia sueca. Aun así, mi experiencia con la visa working holiday de Suecia ha sido la más desafiante hasta ahora! Aunque en parte soy responsable por las decisiones que tomé en su momento, las cuales fueron en contra de mi intuición y me llevaron a situaciones que podría haber evitado si sólo me hubiese escuchado. Suecia fue el país donde más a prueba estuve y como resultado me ha fortalecido y crecido a nivel personal, mucho más que en las anteriores visa working holiday!

A pesar de los tropiezos, sigo creyendo que Suecia es un país increíble, con mucha naturaleza y oportunidades. Además, en los últimos años ha sido considerado uno de los mejores lugares para vivir! En mi caso, simplemente fue más difícil de lo que hubiese esperado, con muchos altibajos pero también buenos momentos.

Ponete cómoda/o y prepárate para la primera parte de lo que fue esta montaña rusa … ¿o debería decir sueca? Porque si hay algo que no puedo negar es que hubo muchas subidas y bajadas en mi experiencia con la visa working holiday de Suecia


¡Todo sobre ruedas!

Me enteré de la aprobación de mi visa Working Holiday en Suecia estando de viaje por Serbia. Debido a que la tarjeta podía tardar un mes y en 2 semanas estaría en Dinamarca, decidí sacar turno para pedirla en la oficina de Migrationsverket en Malmö. Como conté en otros artículos sobre Suecia, el mismo día que fui a sacar mi tarjeta de residencia, visité 3 habitaciones para alquilar en Malmö. Cuando estaba volviendo a Copenhague, me decidí por una de ellas. 

Me mudé a Malmö 3 semanas antes de que empiece mi visa Working Holiday. Por lo tanto, pude aplicar al personnummer y acceder a las ventajas que tiene en comparación al samordningsnummer. El mismo día que obtuve mi personnummer, me anoté para estudiar sueco gratis en el SFI

A los 2 días de llegar a Suecia empecé a buscar trabajo. A los 10 días,  asistí al on-boarding de Foodora. Como ya había trabajado para Foodora en Alemania, pensaba hacer lo mismo en Suecia mientras buscaba algo mejor. A diferencia de Alemania, en Suecia debes hacer una prueba de 30 minutos con la bicicleta para demostrar que podés ir a la velocidad que establece la empresa. Como no había podido arreglar a tiempo la bici que había encontrado en Dinamarca, me prestaron una. Desafortunadamente, no pude adaptarme a la bicicleta, especialmente porque no tenía cambios y no logré bajar el asiento. Estaba en desventaja con el resto de los postulantes, pues algunos tenían bicicletas eléctricas. Por lo tanto, mientras la mayoría pedaleaba como si estuviera paseando por los campos de Skåneyo estaba sacando la lengua para fuera! Después de 10-15 minutos, me fui a casa. Al no completar la prueba, no quedé seleccionada. 

Durante mis primeros días en Malmö, pasaba el día en la Stadsbibliotek buscando trabajo online.
Fuente: Cinthia de Crecí Viajando.

A la semana obtuve 2 entrevistas de trabajo: una era para recoger monopatines eléctricos durante la noche y la otra para trabajar ayudante de cocina en un local/restaurante francés en Triangeln. En ambos lugares quedé seleccionada. 

Rechacé el primero porque querían que empezara a trabajar antes de que entre en vigencia mi visa working holiday. Me pareció riesgoso trabajar de noche y sin permiso de trabajo. Por lo tanto, acepté el puesto de ayudante de cocina en un local/restaurante francés. La dueña del restaurante, desde el principio me comentó que no podía ofrecerme un contrato full time ya que para eso era necesario el subsidio del Arbetsförmedlingen. Por lo tanto, sólo podía ofrecerme trabajar 2 o 3 turnos por semana. 

Acepté el trabajo aunque me llamó la atención la insistencia de la dueña ya que me envió SMS, mensaje por WhatsApp y e-mail para preguntarme si aceptaba la propuesta. A pesar de que no trabajaría muchas horas, creí que estaría bien tener algo de ingresos. Mientras seguiría con la búsqueda laboral. Gracias a que ya estaba en condiciones de trabajar y llegué antes de que empezara mi permiso de residencia, empecé a trabajar desde el primer día de mi visa Working Holiday en Suecia.  


Alquilar en vez de hacer voluntariado

Si bien creo que la mejor manera de empezar en un país nuevo es haciendo voluntariado, no lo conseguí en Malmö. Por lo tanto, empecé a buscar alojamiento. Como mencioné antes, alquilé una habitación en Gamla Staden, a una cuadra de Lilla Torg. Si, en pleno centro de la ciudad! Aun así estuve menos de 2 meses y casi no recupero mi depósito! 

Cuando me mudé, cometí el error de aceptar pagar el mes completo en vez del proporcional. Es decir, pagaba del 11 de febrero al 11 de marzo y así sucesivamente. Por  otro lado, después de unos cuantos días la dueña me dijo que debía pagar 50 SEK mensuales por el papel higiénico o debía comprarme. Esta era la primera vez que me ponían esta condición, aunque no sería la última en Suecia. Aunque el día que visité el departamento pregunté si tendría algún costo extra y me dijeron que no, me tomó por sorpresa esta nueva condición. Aun así, en ese momento me dio lo mismo y lo pagué.   Como mi contrato de alquiler era hasta el 31 de marzo porque pensaba mudarme a otro lugar al mes siguiente, se lo dije a la dueña cuando firmamos el contrato de alquiler, una señora peruana. Le reconfirmé casi 2 semanas antes de que me mudaría al mes siguiente. La dueña me dijo que debía avisar con un mes de anticipación. Por no haberlo hecho, debía quedarse con la mitad de mi depósito y no me devolvería los días que ya había pagado (erróneamente) correspondientes a abril. Debido a eso, acordé quedarme en la habitación hasta los días que ya había pagado. De esta manera, se cumpliría el mes de aviso y por lo tanto, no perdí mi depósito. 

A los días de obtener mi personnummer, recibí un sobre de Bienvenida a Malmö.
Fuente: Cinthia de Crecí Viajando.

De Gamla Staden me mudé a Davidshall, otro de los barrios céntricos de Malmö. Ahí estuve compartiendo un departamento por 6 meses. Si bien en un momento sospeché que era una estafa, afortunadamente me equivoqué. Aun así, si querés saber cómo evitar estafas al alquilar, hacé click aquí para leer todos mis consejos. 

Al igual que el departamento en Gamla Staden, éste tenía una muy buena ubicación ya que estaba a pasos de los 3 trabajos que tuve en Malmö y a 5 minutos en bici de mi parada de bus para ir a Vellinge.


La peor experiencia trabajando en Malmö

El motivo por el cual traté de empezar a trabajar desde que empezó mi visa Working Holiday de Suecia fue porque es muy común cobrar tu primer sueldo 2 meses más tarde

Mi intuición me decía que algo estaba mal en ese local/restaurante francés, mi cuenta bancaria decía que trabajase lo antes posible. Así fue como hice caso omiso a mi intuición y permití que mi jefa francesa me volviese loca durante los 2 meses que trabajé en Le Gourmet

Desde el primer momento le aclaré a la dueña del lugar, que mi experiencia en la cocina había sido en un hostel en Alemania. Ella me aclaró que prácticamente no debía cocinar  ya que la comida estaba pre hecha, simplemente debía calentarla y servirla

En mi primer día de trabajo me sorprendió que la cocina del lugar era muy distinta a la de un restaurante, más bien parecía de un departamento ya que apenas era cómodo para que trabajase una persona. Por este motivo, ese mismo día me enteré que al estar en la cocina también debía lavar los platos. 

A pesar de que me habían contratado para trabajar en la cocina, algunas veces estaba de camarera, cajera y atendiendo a los clientes que compraban productos del local. Hubo momentos en donde por 1-2 horas, tenía que hacer todo esto al mismo tiempo, es decir, estas tareas además de trabajar en la cocina. 

Algo que me costó mucho fue conseguir firmar el contrato de trabajo. Tuve que insistir ya que lo necesitaba para abrir mi cuenta bancaria sueca. Para mi sorpresa, mi contrato laboral era un formulario en donde además de mis datos y los de la empresa, sólo figuraba mi salario por hora, que era 120 SEK. Además, mi jefa no quería colocar la fecha de inicio y finalización del contrato. Sin este dato no podía demostrar en el banco que estaba trabajando. Por otro lado, no aparecía ninguna cláusula que explique que ocurría en caso de interrupción del contrato

Si bien debía trabajar al menos 2 días a la semana, la verdad que tuve 3 o 4 turnos las primeras 2 semanas. Después de ese tiempo, prácticamente no trabajaba o apenas tenía un sólo turno. Además, el ambiente de trabajo estaba lejos de ser armonioso, había cambios de turnos a último momento y llamadas de mi jefa en cualquier momento, incluso durante mis días libres. Por eso, continué buscando trabajo y afortunadamente tuve varias entrevistas. 

Luego de un mes, mi jefa me ofreció contrato full time. Su condición era que cambie mis horarios de sueco en el SFI y yo pedí trabajar el turno mañana/tarde en vez de tarde/noche. Cuando cumplí con mi parte, mi jefa contrató a otra chica y le dio mis horarios. El motivo fue que no podía esperar a que me confirmen el cambio de horario y por eso contrató a otra persona. 

Cada vez que salía de trabajar me encontraba con esta custodia privada para mi bicicleta. Fuente: Cinthia de Crecí Viajando.

A pesar de todo, trataba de mantenerme positiva y ver mi paso por ese lugar como algo temporal. Aun así jamás hubiese imaginado cobrar mi primer salario con un retraso mayor a 2 meses. ¿El motivo? Mi jefa nunca leyó el e-mail que le envié un mes antes con los datos de mi cuenta bancaria. Al día siguiente de la fecha de cobro de mi salario, debía pagar el alquiler y ya no tenía ahorros. En plena noche, traté de encontrar una solución para pagar el alquiler en término. Afortunadamente, mi compañera de trabajo me transfirió el dinero que necesitaba a través de Swish (una app de pago y transferencias entre celulares/móviles en Suecia, como MobilePay en Dinamarca). Aun así, no pude pagarlo a tiempo. Sin embargo, no tuve recargo ni problemas por parte de la agencia que me cobraba el alquiler en ese momento

A pesar de no tener inconvenientes con la agencia, al día siguiente le pedí a mi jefa una solución rápida para obtener mi salario ya que era lo que correspondía. Finalmente, acordamos que me transfiera parte de mi sueldo a través de Swish y le devolví el dinero en cuanto tuviera mi salario acreditado

El retraso de mi salario era sólo una de las consecuencias de la desorganización del lugar. Además, había una rotación de personal que jamás había visto hasta el momento. Mientras trabajé ahí, pasaron 5 personas, incluyéndome. Si me faltaba alguna otra prueba más de que debía irme de ese lugar lo antes posible, mi último día de trabajo me dió más de una … 

Siendo sábado y a la media hora de comenzar mi turno, empezaron a llegar a la cocina pedidos sin interrupción durante 3 horas. Llegó un momento en el cual no había suficiente ingredientes para completarlos. Mi jefa fue a comprar lo que faltaba y llamó a uno de mis compañeros para que me ayudase en la cocina ya que necesitaba que alguien lavase los platos. Pero éste, en vez de ayudarme, estuvo atendiendo mesas. Luego de unos minutos, nuevamente se terminaron los ingredientes. Le pedí al camarero que le informe a los clientes los platos del menú que no estaban disponibles pero hizo caso omiso. Se repuso los ingredientes faltantes y cuando parecía que todo iba encaminado, no quedaban platos limpios ya que nadie los estaba lavando

Mi jefa, al darse cuenta de la situación, empezó a encargarse de preparar las comidas mientras yo lavaba los platos. Pero en cuestión de minutos, confundió los pedidos. Mientras tanto, seguían llegando más pedidos a la cocina, aunque se sabía que no había manera de continuar preparándose. No tardaron en llegar las quejas de los clientes por el retraso de los platos y mi jefa decidió cerrar la cocina. 

Empecé a limpiar y luego de 30-40 minutos, volvieron a llegar pedidos. Sin entender que estaba pasando, salí de la cocina para consultarle a mi jefa si la cocina había vuelto abrir ya que los hornos estaban apagados y ya había puesto todo para lavar y guardar . Me comentó que había decidido que los clientes no podían tomar sin comer. Lo comprendí aunque el inconveniente era que no lo había comunicado. La falta de comunicación y trabajo en equipo era tal que ese mismo día creí que ya había soportado suficiente. 

Antes de irme, hablé con mi jefa, le dije todo lo que pensaba y cómo se manejaba el negocio, hasta le hice sugerencias de lo que debía hacer si quería que todo funcione sin inconvenientes. Además, le pedí abiertamente que me echara si no me necesitaba. Para mi sorpresa, después me enteré que se habían implementado las sugerencias que le hice ese día

En cuanto salí del trabajo, sabía que no volvería, si no me despedían, renunciaría. Ese había sido mi primer trabajo en Suecia y algo que no había tenido en cuenta fue que desconocía como era el procedimiento en caso de despido o renuncia. Me sentí tan abrumada por todo lo sucedido que en cuanto puse un pie en la calle, no hice más que llorar. Antes de llegar a casa, fui al supermercado a comprar helado porque nada mejor que algo dulce para esos momentos de angustia, ñam ñam! Bueno… cualquier excusa es buena para tomar helado!

Después de 2 horas que había terminado mi turno, recibí un SMS de mi jefa (mitad en inglés, mitad en sueco), diciéndome que estaba despedida y que podía continuar trabajando 2 semanas más si quisiera. No estaba en condiciones para contestarle en ese momento ni tampoco me pareció lo más adecuado. Al no contestarle, volvió a escribirme para que le confirme si seguiría trabajando. No le respondí, realmente necesitaba despejar mi cabeza el resto del fin de semana. Además, quería pensar bien que debía  hacer ya que era la primera vez que pasaba por una situación así. Al día siguiente, me envió un e-mail insistiendo en que confirme si trabajaría o no. Gracias al asesoramiento de mi compañera de trabajo, le respondí a mi jefa que me avise cuando estuviera disponible mi salario y mi recibo de sueldo. A pesar de todo lo sucedido, mi jefa se ofreció como referencia para futuros trabajos. Su cambio de parecer constante me daba la sensación de que no sería la mejor referencia. Por lo tanto, opté por no aceptar su propuesta. 

Luego de pensarlo, creí que debía compartir esta experiencia para que no le pase lo mismo a otras personas. Por eso, hice un post en el grupo de Facebook Los SI y NO de la WH de Suecia en donde se comparte tanto buenas como malas experiencias trabajando o alquilando en este país. El post podés encontrarlo haciendo click aquí. A raíz de ese post, me escribió un chico que fue a hacer la prueba ahí y comprobó con sus propios ojos que realmente no era un lugar para trabajar. Aunque también entiendo que al no conseguir otro trabajo, mucha gente acepta igual estas condiciones. De hecho, esta fue la primera vez que aceptaba trabajar en un lugar con estas características pero no fue la última. Aunque las siguientes veces me las tomé más relajada y no volví a permitir estresarme innecesariamente.


Entrevistas laborales

Mientras trabajé en Le Gourmet busqué trabajo de todas las maneras posibles! Podés ver el artículo que escribí de ¿Cómo buscar trabajo en Suecia? haciendo click aquí, seguro algunas formas las desconoces. 

Gracias a buscar trabajo por todos lados, obtuve 8 entrevistas laborales y 2 pruebas de trabajo. Las vacantes de trabajo eran para: empleada de cocina de 2 restaurantes, empleada en una empresa de cruceros, asistente social, empleada de limpieza para 2 empresas, housekeeping en una cadenas de hoteles, y por primera vez estando en el exterior, para un puesto profesional

Para mi, la entrevista profesional fue la más importante mientras estuve en Malmö. Jamás hubiese esperado conseguir en Suecia una entrevista para trabajar de lo que estudié y trabajé en Argentina. Además, la manera de cómo la conseguí fue pura casualidad! 

Había ido a una entrevista de trabajo en unas oficinas que necesitaban una empleada de limpieza. En la entrevista obtuve el puesto pero la manager debía confirmarme ya que tenía que coordinar un par de asuntos antes de contratarme. Cuando me estaba yendo, le comenté a la manager que estaba estudiando sueco y que entendía que era muy difícil conseguir trabajo de mi profesión sin hablar el idioma local. Ella misma me incentivó a buscar trabajo profesional si tenía título universitario. También me comentó que había empresas que trabajaban en inglés y que no era necesario hablar sueco. 

A la semana, la manager me llamó para comunicarme que no podía contratarme. Aun así, me pasó el contacto de una de las empresas que estaban contratando personal. Apliqué espontáneamente a esa empresa. Aunque en ese momento no había ninguna vacante, me llamaron para una entrevista. 

Estaba tan nerviosa que en la entrevista transpiré como nunca! Desgraciadamente, después de unos meses, me confirmaron que no podían contratarme ya que no había presupuesto. Aun así, estaba contenta de haber tenido una entrevista profesional en Europa por primera vez! Tampoco sería la última que tendría viviendo en Suecia.

Otra de las entrevistas que tuve fue para trabajar como asistente social. El puesto era para ayudar a una chica sueca en sillas de ruedas 2-3 veces por semana por la mañana. Aunque después me propuso trabajar por la noche y por cuestiones personales lo rechacé.

En la entrevista de trabajo para la empresa de limpieza me comentaron que aún estaban buscando clientes para poder hacer una propuesta laboral part-time. Después de unos días, me comunicaron que sólo podían ofrecerme trabajar 10 horas semanales y luego 30 horas semanales por un mes. Rechacé el trabajo ya que en simultáneo tenía la propuesta laboral profesional que como mencioné antes. 

También tuve una entrevista grupal para una empresa de cruceros que proponía trabajar durante 9 días en el verano. Si bien quedé seleccionada, decidí renunciar antes de empezar a trabajar ya que el pago por hora era 125 SEK incluyendo las vacaciones

Para el puesto de Housekeeping en el hotel, me entrevistó la manager del área, quien me insistió que debía hablar sueco para poder trabajar ahí. Le comenté que estaba estudiando sueco en el SFI. Además, me dijo que debía tener 3 días completos disponibles para poder hacer una prueba paga. Como en el restaurante no trabajé por una semana, le escribí a la manager para acordar los días de la prueba pero tardó un mes y medio en responderme. Coordinamos para hacer las pruebas y quedé seleccionada para trabajar durante el verano

En cuanto a las entrevistas en los 2 restaurantes, en ambos me pidieron hacer una prueba que sería paga. Además, me ofrecían trabajar entre 10 y 20 horas semanales hasta el verano. Luego, en temporada alta trabajaría a tiempo completo. El pago por hora era entre 115 y 120 SEK. Quedé seleccionada en uno de ellos pero como no podía combinar los turnos con los del local/restaurante francés, lo tuve que rechazar, por el momento…


Trabajar a pasos de casa

En cuanto me fui del local/restaurante francés, contacté a quienes me habían entrevistado de los lugares donde aún no se había concretado la propuesta laboral. Casualmente, uno de ellos me saludó un día por la calle y lo tomé como una señal. Le escribí y a la semana de haberme ido del local/restaurante francés ya estaba trabajando. Lo mejor era que el restaurante quedaba en la esquina de donde vivía en ese momento. Así que muchas veces era cuestión de levantarme de la cama, cambiarme y en menos de 2 minutos estar en el trabajo!

El concepto del lugar me encantaba! Trabajaban con productos frescos, ecológicos y el menú era casi vegano. El trabajo era muy dinámico y debías ser muy rápida para llevar el high-tempo que demandaba el lugar ya que era una combinación de restaurante-fast food saludable. Lo mejor era que en cada turno, las tareas iban cambiando ya que todo el personal hacía todo. Por lo tanto, cada día era distinto. Un turno podías estar trabajando en la cocina; al siguiente, preparando smoothies; después, lavando platos; o estar preparando café y cobrando en la caja. A pesar de que me encantaba el lugar y el ritmo de trabajo, me pareció muy bajo el salario por el nivel de exigencia que pedían. El salario era de 115 SEK por hora. Aunque una vez finalizado el tiempo de prueba, el cual era de 4 meses, y según tu experiencia, podías negociar un nuevo salario. 

Llegó junio, prácticamente ya era verano, lo cual significaba que trabajaría más horas.  Lejos de eso, había semanas que ni siquiera llegaba a las horas mínimas que me habían prometido o directamente no tenía turnos

Afortunadamente, me habían respondido del hotel para hacer los 3 días de pruebas pagos. Ya me estaba acostumbrando a armar mi sueldo en base a la acumulación de pruebas de trabajo!


Trabajar en 3 lugares simultáneamente

Mientras hice las pruebas en el hotel, también conseguí trabajo a través de un contacto en una empresa de limpieza en Vellinge, a 35 minutos en bus de Malmö

Por primera vez en mi vida y con una visa Working Holiday, tuve 3 trabajos! Debido a esto, pasé de no trabajar a hacerlo por 2 semanas sin descanso! En esos días, me dormía en el sofá en cuestión de segundos o al volver del trabajo, me bañaba y me iba directo a la cama y no me despertaba hasta el día siguiente. Llegó un momento en el que tuve que rechazar turnos porque mi cuerpo me pedía descansar al menos un día

Después de ese período, no podía seguir ese ritmo tan insalubre. Decidí renunciar al restaurante ya que era el que menos me pagaba y el que menos horas laborales me aseguraba. Acordé en el hotel trabajar sólo los domingos ya que ese día se paga mejor las horas. Por otro lado, en la empresa de limpieza en Vellinge me pagaban bastante bien y era donde prácticamente trabajaba de lunes a viernes. De esa manera, podría tener una rutina más equilibrada.


Trabajar en el Scandic

Si bien tenía experiencia en Housekeeping, en el Scandic la rutina era muy distinta al hotel en el que trabajé mientras viví en los alpes franceses

Mi día en el hotel empezaba desayunando. Si, hacía check in en el sistema del hotel, comía y después trabajaba. Al mediodía, todo el personal de Housekeeping comía en el restaurante del hotel. El tiempo y el costo de las comidas se descontaba del salario. 

Durante el desayuno, se repartía el listado de habitaciones a limpiar y se hacía entre 2 o 3 personas, según la cantidad de reservas. Por lo general, una persona cambiaba las toallas y sábanas, hacía las camas, sacaba el polvo de las superficies y aspiraba. Mientras que la otra limpiaba el baño y la cocina y por último mopeaba. Se debía terminar cada habitación en 10 minutos aunque durante la temporada de verano no se tenía en cuenta y no importaba trabajar más tiempo. Las horas extras eran reconocidas y pagas, muy por el contrario de lo que suele pasar en Dinamarca.

A pesar de que estaba aprendiendo sueco en el SFI, mi nivel era básico e incluso sospechaba que tenía acento polaco cuando lo hablaba. Prácticamente el idioma laboral era sueco. Fue un poco frustrante entender sueco, al menos la idea general, pero no poder hablarlo con el resto del personal.

Aun así, a fines de agosto terminó la temporada de verano y así mi trabajo en el Scandic. De hecho, se suponía que mi jefa me diría cuál sería mi horario cuando ella volviese de sus vacaciones. Luego de 2 meses de enviarle e-mails informando mi disponibilidad horaria, no recibí respuesta. En cambio, recibí una encuesta del hotel para que califique como fue mi experiencia trabajando en el Scandic. Le escribí a mi jefa para consultarle por la encuesta ya que mi contrato laboral aún no había finalizado. Me explicó que por no haber trabajado por 2 meses, el sistema automáticamente dejaba inactivo mi usuario. Ni siquiera gasté energía en explicarle que le había mandado varios e-mails con mi disponibilidad para trabajar después del verano. Por lo tanto, completé la encuesta y devolví mi uniforme. 

Por otro lado, después de 4 meses de reclamos, pude cobrar las diferencias de salario que tuve desde mi primer momento. Terminé de trabajar en agosto y cobré estas diferencias en diciembre. Después de idas y vueltas, obtuve mi recibo de sueldo en enero.


Trabajar en Vellinge

Por primera vez (si, en Suecia tuve varias primeras veces) tuve una entrevista laboral que simplemente era escribir mi nombre y mi número de teléfono en un papel. Luego, tenía que esperar a que me llamaran para una prueba paga. Me llamaron, hice la prueba y a la semana empecé a trabajar.

Si bien haber conseguido trabajo en Vellinge parecía prometedor ya que el horario y el salario eran geniales. Era tragicómico tener un nuevo contrato laboral cada 1-2 semanas! Lo más raro era que primero debía trabajar 1 o 2 semanas y luego recibía mi contrato por los días trabajados. Si bien temía no cobrar esas horas, mis compañeras me aseguraban que iba a obtener mi salario. Porque ese era el modus operandi con las nuevas empleadas hasta que las efectivizaban.

Otra de las cosas que más me llamó la atención de este trabajo era que el 95% de mis compañeras eran polacas. Cada vez que iba a trabajar, sentía que estaba en Polonia en vez de Suecia. Algunas de ellas no hablaban sueco o inglés o ninguno de los dos, pero que importaba si el resto de tus compañeras habla polaco, no? Me recordó a cuando trabajaba en el hostel de Hamburgo donde la mayoría éramos de Latinoamérica y se hablaba más español que inglés o alemán. Lo bueno es que aprendí algunas palabras en polaco de tanto escucharlas hablar entre ellas. Además, tuve la posibilidad de practicar sueco con quienes no hablaban inglés. Por este motivo, sospecho que hablo sueco con acento polaco! Porque si bien mis compañeras en Vellinge no tenía inconvenientes, cuando hablaba con otras personas, por ejemplo en el Scandic, prácticamente nadie me entendía. 

En cuanto al trabajo, por lo general, eran equipos de 2 o 3 personas, según la cantidad de trabajo que había en el día y la disponibilidad de camionetas. Por lo tanto, una siempre conducía, así que era una ventaja tener licencia de conducir válida para Suecia, aunque no era mi caso. 

Mientras una limpiaba las superficies, aspiraba y mopeaba, la otra limpiaba los baños y la cocina. En la próxima casa, se intercambiaban las tareas. Durante las mudanzas, cada persona hacía algo específico, por ejemplo: una limpiaba las ventanas, otra la cocina, otra los baños, etc. 

Lo bueno del trabajo es que podía ver cómo viven los suecos. Además de tener una decoración muy minimalista, que me encanta! Me llamaba la atención que las casas tenían más de una entrada, hasta incluso 4! Además, más de la mitad de las casas en donde trabajé, tenían sauna, que suele ser muy común en Finlandia

El día que no olvidaré será cuando fui a limpiar con una de mis compañeras un departamento de 3 pisos en Lund. La dueña de la casa nos compró rolls de canela y se sentó con nosotras a tomar café en su balcón. Nos preguntó sobre nuestras vidas, que hacíamos en Suecia, etc. Jamás me hubiese imaginado que una clienta nos invite a tomar café como si fuésemos amigas y hablar de la vida por unos 15 minutos. Si bien era habitual que nos den algo para tomar o comer, el hecho de que una clienta se tome el tiempo de compartir unos minutos para saber sobre nosotras, me sorprendió un montón! 

Otro de los días inolvidables fue durante la limpieza de una casa y mientras aspiraba me encontré un murciélago vivo! Grité del susto al verlo frente a la aspiradora! Le conté a mis compañeras y sólo una valiente se animó a agarrarlo con una bolsa y dejarlo en el jardín de la casa.

Recuerdos del murciélago que encontré en una casa. Fuente: Cinthia de Crecí Viajando.

Si bien durante el verano trabajé full time, al terminar, tenía que consultar cada semana y hasta casi todos los días por mis horarios. Esto se debía en parte porque mis jefas, ambas suecas, administraban sus propios clientes y se turnaban para ir a la oficina cada semana. 

Debido a cambios de último momento o desorganización, me ha pasado de que me han dado por error un horario que no era correcto y empezar más tarde o que me digan que no debía ir a trabajar cuando ya estaba en camino. A pesar de estos inconvenientes, la paga era mucho mejor que el resto de los trabajos que tuve en Suecia (138 SEK la hora). Gracias a este trabajo, después de meses, pude empezar a tener ahorros!


Aprovechar del tiempo libre

Como durante mis primeros meses con la  visa Working Holiday en Suecia trabajé pocas horas, además de buscar trabajo, aproveché el tiempo libre para hacer lo que me gustaba!

Después de tener mi primera clase de yoga mientras viajaba por los Balcanes, decidí tomar clases regulares al mudarme a Malmö. Cuando empecé a trabajar en el restaurante que quedaba en la esquina de donde vivía, me enteré que uno de los socios era dueño del estudio de yoga que estaba al lado. Además, tenía descuento por trabajar ahí. Por lo tanto, aproveché una promoción de 60 días que tenían en su momento. Aun así, fui a muy pocas clases porque debía planificar con anticipación antes de ir a cada clase. Esto se debía a que las clases eran hot yoga, por lo tanto debía tomar mucha agua antes, durante y después de cada sesión. Era genial porque liberaba un montón de toxinas pero me deshidrataba y me dolía demasiado la cabeza después de cada clase. Por lo tanto, al poco tiempo dejé de ir. 

Por otro lado, había averiguado para hacer clases de danzas árabes y conseguí un lugar muy económico, incluso más que en Hamburgo! Así que aproveché para asistir a las clases que se dictaban durante el verano. Por primera vez, disfruté un montón las clases de danzas árabes! Aun así, una vez terminada la temporada de verano, decidí no continuar ya que empezaba a plantearme irme de Malmö.

Además de asistir a yoga y danzas, empecé a darle vida a este proyecto, Crecí Viajando. Mientras viajaba por los Balcanes, le compartí mi idea a mi amigo y él me animó a hacerlo realidad. Desde que llegué a Suecia, dentro de una combinación de noches de insomnio y mucho tiempo libre, empecé a armar en mi cabeza este espacio que tantas veces me sugirieron de hacer (incluso antes de hacer mi primera visa Working Holiday en Dinamarca) y que por muchos años postergué. Si bien aún no es el 100% de lo que quiero que sea, para mí es genial haber empezado a tener algo propio y enfocar mi energía en algo que disfruto hacer! 


Recorrer Skåne

Algo que disfruto mucho es conocer nuevos rincones, sin importar si es a la vuelta de casa o del otro lado del mundo! Por eso, siempre que pude recorrí Malmö y durante el verano aproveché para viajar por Skåne

Descubrir nuevos rincones en Malmö fue parte de mi rutina, como esta galería en Gamla Staden. Fuente: Cinthia de Crecí Viajando.

Skånetrafiken es la empresa de transporte de la región y en verano ofrece el sommarbiljetten que dura 2 meses. El precio es muy económico y permite recorrer toda la región ilimitadamente durante ese período. Aproveché para comprar este ticket, así pude recorrer Skåne y además, fue muy conveniente cuando empecé a trabajar en Vellinge

Cada vez que pude, me entregué a descubrir los rincones de Skåne, algunos de ellos están entre mis favoritos de Suecia

Cuando llegué a Malmö me dijeron que en Skåne había una playa que parecía el Caribe. Desde entonces, le pregunté a cada persona que conocía dónde quedaba ese lugar. Hasta que alguien me nombró un par de playas, entre ellas la que se encuentra en el Parque Nacional Stenshuvud. No sé si se parece al Caribe, jamás estuve ahí, pero definitivamente es una playa que difícilmente diría que está en Suecia! Esta playa es increíblemente hermosa! Tiene arena clara, agua cristalina y está rodeada de bosque. Es como si el paraíso estuviese en la Tierra! Desde que puse un pie ahí, está entre mis lugares favoritos en Suecia!

Playa del Parque Nacional Stenshuvud, el paraíso en la Tierra! Fuente: Cinthia de Crecí Viajando.

Hablando de playas, otras de las que me nombraron como  posibles candidatas a confundir con el Caribe son: Sandhammaren y Skanör. Si bien prefiero la de Stenshuvud, estas playas también están entre mis favoritas! 

Otras playas recomendadas son las de Falsterbo y Höllviken, aunque si tuviera que elegir, me quedaría con la de Skanör que se encuentra cerca de éstas. De hecho, como trabajaba por la zona, un día en la hora de descanso, fui con mis compañeras a almorzar a la playa de Skanör

Las famosas casitas de colores de la playa de Skanör. Fuente: Cinthia de Crecí Viajando.

Si de lugares favoritos hay que hablar, Kullaberg entra en la lista! Kullaberg es una de las reservas naturales más lindas que he visto hasta ahora. Está en uno de los extremos de la costa oeste de Skåne. Está rodeada de bosque, playas de piedra y tiene unas vistas increíbles! Cerca de ahí, está Mölle, que desde su puerto tiene unas vistas hermosas de la pequeña ciudad y también parte de la reserva natural.

Casas de colores en Ystad. Fuente: Cinthia de Crecí Viajando.

Otros lugares que pude recorrer durante el verano fueron las ciudades de Simrishamn y Ystad. A mi parecer son bastantes parecidas, con la diferencia que la primera es mucho más pequeña que la segunda. Aun así, ambas comparten sus encantadoras casas de colores, típicas de Escandinavia

Además de las casas de colores, Simrishamn tiene la particular de tener estos tejidos de colores en los tubos de calefacción. Fuente: Cinthia de Crecí Viajando.

También, aproveché para ir al castillo de Torup, a unos 50 minutos en bus desde Malmö, aunque también es posible ir en bicicleta gracias a las bicisendas. Este castillo está rodeado de bosque y es ideal para pasar el día. 

Castillo de Torup, a 50 minutos de Malmö. Fuente: Cinthia de Crecí Viajando.

A pesar de haber podido recorrer varios lugares de Skåne durante el verano, seguí visitando otros lugares durante la primavera y el otoño como Alnarp, Lund y el Parque Nacional Söderåsens.  

Si bien me quedaron pendientes algunos lugares por recorrer, disfruté un montón recorrer tantos rincones de Suecia mientras pude. Estar en contacto con la naturaleza me ha ayudado un montón en los momentos más difíciles y han sido fuente de reflexión e inspiración cuando más lo necesité.


El juego de la vida: pierde su turno y retrocede 10 casilleros 

Si bien creía que trabajar pocas horas sería temporal, era la primera vez que lo que cobraba no me alcanzaba ni para pagar el alquiler o comer. Por lo tanto, después de casi 4 años viajando y trabajando con las visas Working Holiday, consideré hacer dumpster diving. Aunque lo hice sólo una vez y sin éxito. Aunque al unirme a grupos de Facebook para rescatar comida de los mercados en Malmö antes de que cierren. Más allá que siempre me pareció muy buena idea rescatar comida para evitar que se desperdicie, también creí que era mejor que lo aprovechara la gente que lo necesitase

Sólo con la visa Working Holiday de Suecia me quedé sin dinero más de una vez. Afortunadamente, me han prestado para poder afrontar mis gastos fijos como el alquiler, la comida o el transporte. Aun así, realmente sentía que estaba perdiendo en el juego de la vida porque ni siquiera en Argentina había experimentado una situación así, la cual se mantuvo por meses.

Aunque intentaba verle el lado positivo a las cosas y tratar de pensar que sólo era algo temporal o una mala racha… por primera vez empezaba a quedarme sin energías y sin ganas de seguir luchando

Luego de trabajar por 7 meses, empecé a tener ahorros en Suecia. Aun así, lo peor estaba por llegar y ni siquiera estaba al 100% para enfrentarlo…


¡La peor convivencia!

A fines de septiembre comencé a buscar alojamiento. Afortunadamente, conseguí de un día para otro, visitar 4 habitaciones. Una era para compartir con un chico pero debido a los malos entendidos desde el primer momento, lo descarté. La otra habitación era para compartir con una chica peruana que estaba remodelando el departamento. Por lo tanto, estimaba que los primeras 2 semanas estaría sin poder usar el baño y la cocina. Me propuso no pagar el alquiler hasta que pueda utilizar todas las instalaciones de la casa. Me pareció descabellada la idea de vivir en un lugar y ni siquiera poder usar el baño. Lo descarté. Después fui a ver otra habitación que estaba muy bien ubicada pero cuando llegué el chico me dijo que la habitación se alquilaba sin amueblar. Por lo tanto debía comprar la cama si quería alquilarla. Por el tiempo que me quedaba de la visa Working Holiday en Suecia  no me parecía conveniente comprar cama y muebles. Así que también lo descarté.

Finalmente, quedó la última habitación por ver, era para convivir con una señora de Serbia. Como ella estaba de vacaciones, la hija me mostró la habitación. La ubicación estaba bien, el alquiler era económico y la habitación tenía hasta sofá y una mesa ratona, lo cual me pareció genial ya que el living no se compartía. Además, podía registrar mi personnummer ahí. No tendría costos extras, hasta los lavarropas del edificio eran automáticos y tenían su propio polvo para lavar y suavizante incorporados a las máquinas! 

La dueña no hablaba inglés pero si sueco. Como estaba aprendiendo sueco, me pareció una buena oportunidad para practicarlo en casa, ya que lo venía haciendo sólo en el trabajo. Además, fue el lugar que más me convenció y fue el que elegí después de pensarlo por un par de días. Lo que jamás creí es que estaba por vivir la peor de las convivencias que tuve hasta ahora!

Avisé donde vivía que me mudaría y a 2 días de mudarme, fui a firmar el contrato de alquiler. En cuanto entré al departamento y vi a la dueña, sentí una muy mala energía. Tuve el presentimiento de que tendría problemas con ella con tan sólo verla. Fue sólo cuestión de minutos para darme cuenta de que estaba metiendo en la boca del lobo!

Por primera vez (para mí ya era un clásico en Suecia) me entregaban una carta con todas las condiciones de convivencia. Las reglas de convivencia incluía: comprarme mis propios productos de limpieza, incluyendo el papel higiénico; no podía tener visitas ni usar el baño después de las 10pm (esto era para no molestar a los vecinos). Aun así, estas últimas condiciones no eran respetadas por la propia dueña ni su hija ni nieta. Más de una vez he tenido que soportar los gritos debido a las discusiones que había entre ellas, tanto a las 8 a.m. como a las 11 p.m.. Por otro lado, cuando fui a visitar la habitación, pregunté si era posible recibir visitas y la hija me había dicho que no habría inconvenientes en que se quedara a dormir las visitas mientras avise con anticipación. 

A 2 días de mudarme, las reglas del juego habían cambiado bastante pero como ya había avisado que me mudaba del otro departamento, decidí mudarme igual y seguir buscando alojamiento. Tal vez la mejor solución hubiese sido buscar otro lugar. Pero en ese momento, también estaba bastante cansada mentalmente así que creo que tampoco pensaba con mucha claridad

En mi primera semana en el nuevo departamento prácticamente ni estuve ya que fui a visitar a una amiga en Rörum porque luego se mudaría a Linköping. Por lo tanto, después que volví empezaron los problemas…

El pequeño y encantador pueblo de Rörum. Fuente: Cinthia de Crecí Viajando.

Por empezar, la dueña tenía algunas manías con la limpieza y la ubicación de las cosas de la casa. Por ejemplo: un día dejé la esponja detrás del grifo ya que había visto que siempre estaba ahí. La dueña me remarcó que debía estrujar bien la esponja y que debía estar siempre en la pileta. Me disculpé pero a los 2 días olvidé hacerlo y me gritó diciéndome que ya me había explicado lo que tenía que hacer. Me quedé helada con su reacción. Me disculpé y me fui a mi habitación. Por otro lado, empecé a notar que cada vez que yo salía del baño, ella entraba y salía luego de unos segundos. Me pareció raro pero traté de ignorarlo. Unos días más tarde, cuando la hija vino de visita al departamento me pidió que cada vez que use el inodoro baje la tapa ya que la madre tenía miedo que entrase una rata por ahí. Como la madre no sabía como explicarlo, cada vez que salía del baño, ella iba a bajar la tapa. Me pareció raro pero no me costaba nada hacerlo. 

Cuando me mudé, en el edificio estaban cambiando las ventanas de todos los departamentos. Pasaron unas semanas y empezaron a trabajar en el piso donde vivía. Como la dueña había puesto en sus condiciones de convivencia que dejara la ventana abierta de mi habitación, lo hacía cada vez que volvía al departamento. Además, cuando volvía a casa tenía una cinta de papel tapando la cerradura de la puerta de mi habitación. Luego, la hija de la dueña me explicó que su madre tenía miedo de que algún vidrio pasase por la cerradura y llegue hasta el pasillo o living del departamento

A lo que nunca le encontré explicación fue que había frascos tapando la rejilla de la bañera y la pileta. Tal vez podría entrar algún insecto por ahí. A esa altura, empecé a creer que cualquier manía era posible!

Por otro lado, la comunicación con la mujer no fluía, cada vez que le hablaba se burlaba de como hablaba sueco. ¡Es muy probable que fuera gracioso mi acento polaco! Aunque con el correr de los días comencé a sentirme incómoda por la situación. Por lo tanto, si había algo que no pudiese decirle a la dueña, le enviaba un mensaje a la hija para que luego se lo comunique a ella. De hecho, fue lo que me ofrecieron en un principio.

Cada día tenía una nueva historia con la dueña y su hija, pero la incomodidad y lo absurdo llegó a su cumbre un día que volví del trabajo. Ni bien entré al departamento, la dueña me comentó que ese día había notado un olor desagradable en la cocina y empezó a buscar de donde provenía y descubrió que eran mis zapatillas. En varios países de Europa, es costumbre descalzarse al entrar a una casa y dejar el calzado en la entrada o pasillo. Habían pasado 5 días desde que había lavado mis zapatillas y las había dejado en el pasillo. Durante ese tiempo, la dueña me había visto y no me había dicho nada. Me pareció raro que el olor lo haya descubierto 5 días más tarde. Cuando me lo comentó, me acerqué a las zapatillas y noté un olor de humedad una vez que puse mi nariz en ellas. Linda imagen, no? Por lo tanto, llegué a la conclusión de que la dueña había hecho lo mismo.

Simplemente para evitar más inconvenientes, agarré mis zapatillas y las llevé a mi habitación. Aunque ella me insistió que las deje en el balcón que estaba al lado del living. Le respondí que a mi no me molestaba el olor y que prefería tenerlas en mi habitación. Traté de ser lo más educada posible pero por dentro, sentía que la situación estaba escalonando a un nivel sin precedentes y no sabía cuánto tiempo más podría aguantar sus manías. 

Al día siguiente, unas chicas uruguayas me habían ofrecido mudarme con ellas al mes siguiente o quedarme con el departamento que dejarían libre. De una u otra manera, ya deseaba irme de ahí. Por lo tanto, le dije a la dueña que me mudaría en un mes. Me dijo que no había problema. Aun así, para evitar malos entendidos le envié un SMS a la hija para que quede por escrito que me mudaría. 

A los pocos minutos, la dueña vino a mi habitación diciéndome que no podía mudarme antes de enero y en caso de hacerlo ella se quedaría con mi depósito. Como no me pareció justo, le aclaré que hablaría con la hija ya que creía que era lo más apropiado. Mi nivel de sueco no era tan alto como para hablar sobre un tema tan delicado como la devolución de mi depósito. Aun así, la dueña me insistió que iba a pagar y que no podía mudarme antes de terminar el contrato de alquiler

Al día siguiente, la dueña me preguntó si el motivo por el cual había decidido mudarme era por lo que me había comentado de mis zapatillas. Porque la hija estaba preocupada de que me vaya luego de un mes de convivencia. Sin importar el motivo, lo bueno fue que entendió que era libre de mudarme cuando quisiese mientras avise con tiempo. Además, mientras dejase la habitación y los lugares comunes del departamento en condiciones, tenía derecho a recibir la totalidad de mi depósito al mudarme. 

Pasó una semana y llegó el momento de que cambien las ventanas del departamento. Por lo tanto, me pidieron que deje la puerta de mi habitación sin llave para que los obreros puedan trabajar libremente ese día mientras yo no estaba. Por otro lado, teníamos que usar plástico para cubrir los muebles de todo el departamento. Así que ambas cubrimos los muebles, yo los de mi habitación y ella los del resto de la casa. Como los obreros empezaban a trabajar desde las 6:30, decidí despertarme más temprano para cubrir mi cama con plástico, desayunar e irme a la biblioteca. Salí de la habitación para ir a desayunar a la cocina y me encontré con todos los muebles, incluyendo el grifo, totalmente cubiertos por plástico! Es decir, que si hubiese querido tomar un vaso de agua, no hubiese podido! Le comenté a la dueña que debería haberme avisado que cubriría totalmente la cocina. Me dijo que esperase hasta que terminaran los obreros de trabajar para poder desayunar. Simplemente agarré mis cosas y me fui a desayunar a la estación central. Luego me fui a la biblioteca a escribir para Crecí Viajando.

Cuando volví al departamento, la dueña empezó a gritarme diciendo que tenía que limpiar mi habitación. La cual había dejado limpia el día anterior pero sospechando que seguramente la suciedad se debía a que los obreros estuvieron trabajando ahí, moví la mesa ratona y le mostré que había la suciedad que había era resto de material que usaron para colocar las nuevas ventanas. Siguió gritándome y de los nervios lo único que pude decirle fue que no era amable conmigo. No se me venía a la cabeza otra frase en sueco!  Para ese momento ya me parecía que no podía estar más en ese lugar. Agarré la mayor cantidad posible de mis cosas, las llevé al departamento de las uruguayas y me fui a pasar la noche a Dinamarca. Si, me crucé la frontera, pues… me sentía mejor del otro lado del puente!

Lejos de calmarse la situación, empeoró! Al día siguiente, me llamó la hija ya que necesitaba la llave de mi habitación para que puedan entrar a inspeccionar las nuevas ventanas. Aparentemente, ni la dueña ni la hija tenían la copia de la puerta de mi habitación. Aun así, hicieron una copia y el costo de la misma me la descontarían del depósito. Aproveché ese llamado también para avisar que me mudaría antes del departamento y que quería hacer la inspección lo antes posible.


Momento de mudarse de ciudad

La convivencia iba de mal en peor y al tener una semana libre en el trabajo, aproveché para visitar a mi amiga en Linköping. Antes de llegar a la ciudad, mi amiga me había dicho que podía tener una entrevista con su jefe ya que estaban buscando personal para el nuevo restaurante. Además, a la semana siguiente la dueña de su departamento se iba de viaje por 4 meses y si conseguía el trabajo, me alquilaría la habitación. Me pareció una buena oportunidad y muy optimista me fui con la mitad de mis cosas a Linköping.

El mismo día que llegué, las cosas no estaban bien en el trabajo de mi amiga. Yo venía desgastada de energía por todo lo que venía arrastrando prácticamente desde que había empezado mi visa Working Holiday. Por lo tanto, no iba a insistir para trabajar en un lugar que desde afuera se percibía que el ambiente de trabajo dejaba mucho que desear. Además, su jefe olvidó por completo que tenía una entrevista conmigo. Así que después de unos días, que igualmente me sirvieron para despejarme, volví a Malmö.

Al volver a Malmö, tuve la discusión con la dueña cuando vinieron a cambiar las ventanas. Al día siguiente, pregunté en el trabajo si trabajaría al día siguiente ya que de no ser así podría quedarme una noche más en Dinamarca. Mi jefa me respondió que no tenía que trabajar por el resto de la semana. Como mencioné antes, en la empresa de Vellinge, cada semana mis jefas se turnaban para ir a la oficina. Por lo tanto, le pregunté a mi otra jefa que días trabajaría y me dijo que para la próxima semana no había trabajo para mí. Es decir, que durante noviembre sólo trabajé una semana. Tomé la decisión de renunciar por e-mail y decidí mudarme a Linköping. Lo cómico fue que a la hora me llamó mi jefa para que vaya a trabajar al día siguiente! Le expliqué que ya había renunciado y que me envíe todos los contratos pendientes a Linköping

Irme de Malmö fue dejar atrás ese entusiasmo que sentí el día que había ido a hacer mi tarjeta de residencia. Estaba súper emocionada por estar a días de mudarme y empezar mi vida en Suecia. Con el correr de los meses, todo ese entusiasmo se fue apagando. Fueron muchas las señales que me decían que ese no era mi lugar y me costó mucho tiempo reconocerlo. Recién cuando todo se derrumbó a mi alrededor, acepté que tenía que irme si quería sentirme mejor

Como el atardecer sobre el Öresundsbron, mi tiempo en Malmö había llegado a su fin.
Fuente: Cinthia de Crecí Viajando.

Decidí arriesgarme y mudarme a Linköping. Total… no tenía nada que perder. Además, finalmente podría sentirme acompañada y comprendida, algo que pocas veces había encontrado en Malmö

Una vez más, agarré mis cosas y me tomé el próximo tren a Linköping… 




Espero que este artículo te haya ayudado para tus planes en Suecia, más que nada que hay que evitar para poder disfrutar de tu estadía en este país escandinavo. 

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