Disfruté tanto mi experiencia con la visa working holiday en Dinamarca que decidí repetir la experiencia en otro país, otra vez por descarte, elegí Francia. Como cada experiencia es única, no siempre las cosas van a salir según los planes y así pasó durante mi visa Working Holiday en Francia durante el 2017. Aun así, coleccioné muy buenos momentos, especialmente cuando viví y trabajé en los alpes franceses.


Workaway en Annecy

Creo que una de las mejores maneras de empezar la experiencia con la visa Working Holiday es haciendo un voluntariado ya que podés ahorrar en alojamiento y comida mientras realizas los trámites necesarios para poder empezar a trabajar. Además, podés aprender sobre la cultura y las costumbres del lugar. Podés ver la guía que hice sobre los voluntariados haciendo click aquí

Volví a utilizar la plataforma de workaway para hacer mi primer voluntariado en Francia. Entre varias opciones, elegí a un matrimonio español-francés como anfitriones en las afueras de Annecy, cerca de la frontera con Suiza. Este matrimonio necesitaba que los ayuden a organizar su mudanza al sur de Francia. Cuando llegué, me enteré de que también estaban hospedando a una chica mexicana que, al igual que yo, había llegado a Francia con la visa Working Holiday. De hecho fue ella quien me pasó a buscar por la estación de tren de Annecy. Instantáneamente hubo muy buena química y nos entendimos muy bien. Sinceramente, estoy sumamente agradecida a su compañía durante mi estadía en Annecy! 

Al ser vegetariana me pareció interesante que este matrimonio fuese crudivegano y tuviera su propia huerta. Me entusiasmó la idea de adquirir conocimientos de cómo cultivar tus propios vegetales ya que en el futuro me encantaría tener mi propia huerta!

Aun así, había algunas cosas que me dieron mucha impresión y es debido a que este matrimonio tomaba su propia orina! Creo que jamás se me borrará de la mente los frascos llenos de orina que había en el baño! Si, viajar hace que abras tu mente pero aún así, todavía tengo mis límites. Algún día cambiaré mi punto de vista sobre esta práctica pero aún no puedo.

Al elegir este voluntariado, no había tenido en cuenta que en la casa no había wifi (leé mi guía sobre voluntariados para que tengas en cuenta otros aspectos y no te pase lo mismo). Por lo tanto, buscar trabajo online fue complicado ya que había conexión de Internet a través de un cable y además (esto ya es mea culpa) no tenía mi laptop conmigo. Esto se debe a que había decidido dejar mi laptop en Argentina ya que era muy vieja y pensaba comprarme una nueva en Europa. Por lo tanto, era Fátima, mi compañera mexicana, quien me prestaba la suya. Aun así, a las 10 de la noche nos cortaban la conexión de Internet y no podíamos hacer ruido. Esto último era porque la mujer dormía en el living y cada vez que caminábamos, la madera del piso hacía ruido y le molestaba. Por momentos, sentí que era una nena de nuevo y no en el buen sentido.

Como mencioné antes, agradecí estar acompañada por Fátima ya que teníamos muchas cosas en común, como por ejemplo, disfrutar de la naturaleza. Por eso, al día siguiente de mi llegada, fuimos a las pistas de ski en Semnoz

También aproveché ese día para conseguir mi simcard de Free, una proveedora de telefonía móvil francesa. La gran ventaja que tiene es que te podés conectar a los hotspots de wifi de Free que están disponibles en varios lugares de Francia. Afortunadamente, a una cuadra de la casa, había un hotspot de Free. Cada vez que con Fátima salíamos a sacar los residuos, nos quedábamos un buen rato aprovechando la conexión de wifi.

Los motivos para buscar un nuevo host en Workaway sobraban… a pesar de que estuve menos de una semana viviendo con el matrimonio que me hospedó cuando llegué a Francia, hubo muchos inconvenientes y los frascos de orina eran lo de menos!

Al tercer día de haber llegado a la casa, a raíz de un mal entendido, el matrimonio nos amenazó de no pasarnos a buscar por la parada de bus cada vez que volviéramos de Annecy. A lo que nosotras respondimos que podíamos volver por nuestros propios medios. Tampoco era tan lejos y a ambas nos gusta caminar, así que en vez de ser un inconveniente, era un alivio poder pasar más tiempo fuera de la casa.

Ese mismo día, una de nuestras tareas fue clasificar la ropa de nuestra anfitriona. Cada prenda que encontramos le consultamos que debíamos hacer: guardarla, separarla para regalar o para que sea un paño de limpieza o directamente deshacernos de ella. Terminamos y como nuestra anfitriona tenía dolor de cabeza, nos fuimos a pasear por los alrededores con el marido. A la vuelta, la mujer nos dijo que todo lo que habíamos hecho estaba mal y que debíamos hacerlo de nuevo. De buenas maneras le expliqué que no volvería a hacer la tarea ya que ella nos había indicado en todo momento que debíamos hacer. Debo de confesar que en muy poco tiempo la situación se empezó a volver más áspera por lo que no veía la hora de irme de ahí. 

Al día siguiente, cuando llegamos a la casa después de nuestro paseo por Annecy, la mujer me dijo que le hacía mal estar cerca mío ya que ella tenía alergia a los químicos y que mi shampoo seguramente tenía los componentes a los que ella era alérgica. Así que me pidió que utilizara un shampoo que ella eligiese para mi cabeza. Reconozco que me sorprendió el pedido pero accedí a usar el shampoo que ella quisiese, total… lo único que quería era tener mi cabeza limpia. 

Más allá de la particularidad de mis anfitriones, uno de los principales motivos por los cuales elegí esa casa fue porque podía obtener la Attestation d’hébergement para comenzar con mis trámites en Francia

Como llegué a la casa un viernes, recién el lunes podría abrir mi cuenta en el banco. A pesar del acuerdo al que teníamos, tuve que insistir bastante para que el matrimonio me diera la Attestation d’hébergement. Cuando me lo dieron, fui a abrir mi cuenta en La Banque Postale.

Desgraciadamente, por inconvenientes lingüísticos, culturales y conceptuales, la chica que me atendió en el banco me abrió una cuenta Libret A. La misma es, literalmente, una caja de ahorro. ¿Por qué remarco que es literal? Porque las cajas de ahorro en Argentina también se utilizan para que te depositen el salario pero aparentemente no ocurre lo mismo en Francia. La caja de ahorro es para que deposites sólo tus ahorros. Debido a que tuve muchos inconvenientes con este tipo de cuenta (que los mencionaré más adelante) y con el banco, terminé abriendo una cuenta en N26. La cual súper recomiendo! Podés ver el artículo que escribí sobre este banco haciendo click aquí.


¡Conseguí trabajo!

Ahí estaba… sentada en unas escaleras ajenas, a una cuadra de la casa, conectada al hotspot de Free, leyendo el mail que tanto ansiaba! A menos de una semana de haber llegado a Francia, conseguí el único puesto de trabajo al que había aplicado! Ni bien vi la propuesta laboral, acepté y gracias a eso viví una de las mejores experiencias durante mi estadía en Francia. Podés leer mi experiencia viviendo y trabajando en los alpes franceses haciendo click aquí.

Después de tanta emoción, volví a la casa y le dije al matrimonio que me iría al día siguiente porque había conseguido trabajo. Pedí que me comunicaran cuando mi tarjeta llegase a la casa, ya que el día anterior había abierto la cuenta bancaria. Me dijeron que me avisaran así podía pasar a buscarla.

Al día siguiente, la mujer cambió de parecer en cuanto a la recepción de mi tarjeta y me pidió que me abriese un buzón en el correo para poder recibir mi correspondencia. Con ese cambio de parecer, me fui de la casa ansiosa de llegar al hotel donde iba a trabajar. En cuanto me acomodase en el hotel, pensaría cómo resolver la recepción de mi tarjeta bancaria


Burocracia bancaria francesa

A los pocos días de haber llegado al hotel, me comuniqué con La Banque Postale para poder cambiar mi dirección. El agente que me atendió dijo que podía cambiar sólo una vez mi dirección. No estaba segura de colocar la dirección del hotel donde estaba viviendo y trabajando ya que tenía contrato de trabajo por 6 semanas. Además, tenía pensado mudarme a la Costa Azul para trabajar durante la temporada de verano. Por lo tanto, esperé a que la tarjeta llegase a la casa donde vivía antes.

A los 2 días de haber llegado al hotel, fui a la sucursal del banco que quedaba en el pueblo para pedir mi RIB, este número es fundamental para que te depositen el salario en tu cuenta. Como no podía recibir mi salario en la cuenta Livret A, me abrieron otra para que pueda hacerlo aunque no podía obtener la carte blue (que es una tarjeta de crédito prepaga con las funciones similares a la de débito). Irónicamente, pude recibir mi salario en la cuenta Livret A, aunque en el banco me habían dicho que no. Pero como la nueva cuenta tenía un costo de sólo 0,50 por mes, la conservé.

A las 2 semanas de haber abierto mi cuenta en La Banque Postale, llegó mi tarjeta. Desgraciadamente, aunque admito que también algo predecible, el matrimonio que me había hospedado antes, envió mi tarjeta al ayuntamiento de Lovagny. Debido a que era complicado ir hasta el ayuntamiento, nos comunicamos por teléfono para tratar de conseguir la manera de obtener mi tarjeta. El personal del ayuntamiento fue muy amable y se ofrecieron a enviarme la tarjeta al hotel de forma gratuita.

Cuando recibí la tarjeta, creí que era de débito pero en realidad sólo servía para realizar retiros por cajero y exclusivamente en La Banque Postale. Es decir, no podía pagar con esa tarjeta en ningún comercio físico ni virtual. Otra desventaja que tenía la cuenta Livret A es que tiene límites semanales para extraer dinero del cajero. Confieso que ese límite de extracciones me recordó a la época del corralito en Argentina! Aun así, hubo veces que para hacer alguna extracción de mi cuenta, debía presentar mi pasaporte en la caja del banco. Verificaban mi identidad y me daban una tarjeta descartable para usar en un cajero para poder retirar mi dinero. Todo ese procedimiento me parecía demasiado burocrático y ridículo! 

Afortunadamente, aún conservaba mi cuenta bancaria danesa, y aunque en un momento me bloquearon mi tarjeta danesa, lo solucioné y pude hacer mis compras habitualmente. Aunque para ser honesta, durante mi estadía en Francia, tuve muy pocos gastos y por lo tanto pude ahorrar casi todos mis ingresos!

Otros de los inconvenientes que tuve con La Banque Postale fue que cada vez que quería hacer una transferencia, debía agregar la cuenta del destinatario y esperar 48 horas para poder realizarla

Por todos estos motivos, a pocos días de terminar mi visa working holiday en Francia, abrí la cuenta en N26. Aunque también tuve inconvenientes pero fueron debido a medidas de seguridad y algunos despistes que tuve. Si abrís la cuenta en N26, te dejo mis consejos para evitar estos inconvenientes en el artículo que escribí, hace click aquí para leerlo.


Aprender y disfrutar de Francia

Como mencioné antes, tenía pensado trabajar en la costa francesa durante la temporada de verano. Debido a que mi nivel de francés era nulo y por lo tanto las posibilidades de conseguir trabajo eran mínimas sin hablar el idioma, comencé a ver canales de Youtube para aprender francés por mi cuenta. De esta manera, podía practicar con el personal del hotel ya que eran franceses. De hecho, aprendí bastante francés, teniendo en cuenta que no tengo facilidades con los idiomas. Aunque por la falta de práctica algunas cosas se me olvidaron. 

A la semana de haber llegado al hotel, una de mis compañeras de trabajo, me invitó a su casa y estuvimos haciendo culipatin en la nieve. Gracias a la buena predisposición de ella, pude aprender a esquiar! De vez en cuando íbamos a los centros de ski después de trabajar. ¡Hasta hemos bajado por la pista de ski arriba de un caballito de madera!

Esquiando por primera vez y gratis! Fuente: Cinthia de Crecí Viajando.

Al estar rodeada de franceses durante gran parte de mi estadía en Francia, pude aprender mucho sobre la cultura francesa, sus costumbres, su comida y los vinos franceses. ¡He comido hasta explotar! Si, he engordado un montón durante mi estadía en los alpes franceses. Además, me invitaban en todas las salidas que hacíamos. Así que prácticamente ni gastaba mis ingresos


Vivir en la montaña

Si bien disfrutaba del paisaje y la tranquilidad de los alpes, debo confesar que tuve un par de inconvenientes para adaptarme a vivir en la montaña. Cada vez que viajaba en la parte de atrás de un bus o un auto, me mareaba mucho y tenía náuseas. Además, varias veces me salió sangre de la nariz. Por lo que me dijeron, es muy común que los turistas o las personas que no están acostumbradas a vivir en la montaña, les salga sangre de la nariz debido a la altura. Bellevaux está a 1100 metros sobre el nivel del mar y era la primera vez que vivía a esa altura. También se me paspaban los labios y me he resfriado varias veces pero es muy común que suceda durante el invierno.


Recorriendo la zona de los alpes franceses

Cada vez que podía, iba a visitar los alrededores de Bellevaux. Debido a que estaba viviendo en la montaña, el acceso del transporte público era limitado, tanto la frecuencia como la cantidad de buses que circulaban en la zona. Aun así, hubo varias veces que me han llevado en auto a recorrer un par de lugares. Si, durante mi estadía en los alpes, fui bastante consentida!

Evian

Seguramente te suena familiar el nombre Evian. El mismo es del agua francesa Evian y si, proviene de esta ciudad. Irónicamente y a diferencia de su costoso precio en los comercios, en varios puntos de Evian podés acceder al agua de esta empresa gratuitamente

Esta es una de las tantas fuentes gratuitas de Evian. Fuente: Cinthia de Crecí Viajando.

Además de ser conocida por la marca de agua y sus montañas, cada año se construyen muñecos con los troncos de los árboles de la zona y los mismos son parte del paisaje de la ciudad.

Selfie con uno de los muñecos hechos con troncos de Evian. Fuente: @creciviajando.

Yvoire

Es otro de los lugares más lindos que he visitado mientras vivía en los alpes franceses. Yvoire parece sacado de un cuento de hadas! Está rodeado de las murallas de la pequeña ciudad, frente al lago Lemán.

Thonon-Les-Bains

Thonon-Les-Bains fue la ciudad que más veces fui y recorrí, pues es donde terminaba el bus y hacía el camino de buses para ir a Ginebra, Suiza.

Genève

Ginebra, o Genève en francés, se destaca por ser la ciudad en donde varios franceses trabajan en la ciudad ya que la diferencia de salarios con respecto a Francia es bastante significativa. Se estima que trabajando de camarera/o, el salario en Suiza es 4 veces mayor que trabajar de lo mismo en Francia.

Las vistas de los alpes desde Ginebra sobre el lago Lemán son increíbles y vale visitar esta ciudad si estás cerca, pero tené en cuenta que es bastante cara para comprar ya que estamos hablando de Suiza, uno de los países más caros para vivir en Europa.

Como dicen los franceses, Suiza tiene las vistas y Francia las montañas!


El hotel completo para mí

Ya casi al final de la temporada, ya no quedaban huéspedes y por lo tanto, tenía todo el hotel para mí! Como estábamos limpiando en profundidad todas las habitaciones, además de que el pueblo es muy seguro, las llaves de las habitaciones quedaban en la puerta de cada una de ellas. Una noche, una mujer, sin hacer el check in, se quedó a dormir en una de las habitaciones. La manager al darse cuenta de la situación, fue a hablar con la señora. Según la mujer, había hecho la reserva y como no vio nadie en la recepción ni en el restaurante, entró a la habitación. Se comprometió a pagar la noche de hotel a la mañana siguiente. Confieso que jamás le creí su versión ni que pagaría pero para mi sorpresa sí lo hizo!

Más allá de este episodio, durante la misma semana, también han desaparecido las llaves de una de las habitaciones. Aunque afortunadamente había copias de las mismas. A partir de estos acontecimientos, no se volvió a dejar las llaves en las puertas de cada habitación. Al ser la única que dormía en el hotel, cada vez que alguien venía me llamaban por teléfono para avisarme y evitar que me asuste. Cuando finalizó la temporada de invierno, me dio pena cerrar el hotel en mi último día de trabajo, aunque sabía que volvería para el verano.


Volver a buscar trabajo

Como mencioné antes y en el artículo Vivir y trabajar en los alpes franceses, volví a trabajar en el mismo hotel durante el verano. Cuando terminó la temporada, aún me quedaban 3 meses de mi visa Working Holiday en Francia. Por eso, empecé a buscar trabajo en la zona pero me encontré con la noticia de que los hoteles están cerrados de octubre a diciembre. París no era una opción para mi ya que cuando había ido de visita hace unos años había tenido muy malas experiencias con los parisinos y prefería conocer otra parte de Francia. Entonces, empecé a buscar trabajo en la zona de los Pirineos pero no encontré ningún aviso por la zona. Mi visa terminaba a mediados de diciembre así que decidí hacer workaway de nuevo.


Últimos voluntariados

En mis últimos meses en Francia, si bien tenía pensado quedarme en un sólo lugar, terminé haciendo 2 voluntariados en vez de uno.

Workaway en un Cháteau cerca de Toulouse 

Mientras estaba de visita en Dinamarca, busqué algún workaway para volver a Francia para no gastar dinero ya que tenía pensado aplicar a la visa Working Holiday de Alemania. Además, la gran mayoría de los ahorros se esfumaron durante mis dos meses de viaje por Italia.

A principios de octubre, un inglés que vivía con su familia cerca de Toulouse, me respondió que podía ayudar a su esposa con el Cháteau (hotel en francés). Así que a mediados de octubre, volví a Francia para quedarme con ellos mientras buscaba trabajo. 

Cuando llegué a la casa, lo que más me llamó la atención fue que la esposa no sabía que llegaría y me remarcó que no necesitaba ayuda. Evidentemente, su marido no pensaba lo mismo y durante mi estadía con ellos cada uno me decía algo distinto. Aún así, al día siguiente estuve trabajando con ella en el Cháteau. Básicamente mis tareas eran de Housekeeping.

También me dieron la opción de quedarme en la habitación de uno de sus hijos o en una de las habitaciones del hotel, pero la misma no podía cerrarse la puerta. Elegí la primera opción pero esa misma noche el gato de la familia meó mis pantuflas. ¡Linda bienvenida!  Así que terminé mudándome a una de las habitaciones del hotel ya que no había prácticamente nadie en el hotel. 

En mis primeros días en la casa, una de sus hijas me regaló ropa que ya no iba a usar. Así que aproveché y elegí ropa para poder hacer mis tareas en el voluntariado y no malgastar la mía

A los pocos días de haber llegado, conseguí trabajo. El mismo era para empaquetar manzanas en una fábrica en el campo. Una de las condiciones del trabajo era que el dueño del lugar ofrecía alojamiento y el costo era de 150 mensuales. El lugar lo compartiría con una pareja argentino-española y un español. La ubicación del sitio estaba a 24 kms de la estación de tren más cercana. Aparentemente, nadie pasaría a buscarme el día que llegase, por lo tanto debía hacer dedo para poder llegar a la casa. Había aceptado la propuesta laboral y ya había avisado a mis anfitriones que me iría en 3 días. Pero al día siguiente de haber tomado la decisión, un ex-empleado de mi futuro trabajo me advirtió de que las verdaderas condiciones laborales del lugar, las cuales no eran nada alentadoras. Teniendo en cuenta su referencia y en caso de ser cierto, debido a que el lugar de trabajo quedaba en medio de la nada, decidí finalmente rechazar el trabajo. Sin embargo, cuando les comenté a mis anfitriones la situación, me dijeron que el mismo día que me iría también vendría una pareja voluntaria. Me sorprendió ya que cuando llegué la mujer me había dicho que no necesitaba ayuda. Sea como sea, también creía que era mejor irme en vez de estar en el medio de un matrimonio que no se ponía de acuerdo.

Por eso, decidí buscar otro lugar donde quedarme y ese mismo día me aceptó una mujer inglesa que vivía con su hija cerca de Toulouse

Workaway en Aurignac

Se acercaba el fin de mi visa Working Holiday en Francia y encontré una de las mejores anfitrionas que tuve hasta el momento! Ella vivía con su hija en Aurignac, a una hora de Toulouse. Estuve con ella un poco más de una semana ya que tenía pasaje para volver de visita al hotel donde había trabajado. 

La ayudé a seleccionar, organizar y exponer las cosas que vendería en su local de segunda mano en la parte trasera de su jardín. También hice algunas tareas de jardinería. Además, la ayudaba con su hija en silla de ruedas cuando volvía de la residencia donde pasaba la mayor parte de la semana. Cocinábamos juntas y hasta hemos tenido charlas sobre la vida durante toda la noche mientras tomábamos vino de €1! Gracias a ella, conocí un montón de lugares súper baratos en los alrededores de Toulouse! En el poco tiempo que estuve con ella, también pude disfrutar un poco de la vida rural en el sur de Francia y conocí varias personas en una fiesta que hubo del pueblo. En tan poco tiempo, conecté con ella que prometí volver antes de que termine mi visa.

Simultáneamente, aunque me faltaban 2 meses de visa, me seguí postulando a trabajos pero sin éxito.

Un mes antes de que termine mi visa en Francia, fui a Bruselas para aplicar a la visa Working Holiday de Alemania. Aproveché mi estadía en Bélgica para recorrer la capital belga y Gante. En cuanto obtuve mi visa aprobada, volví a Aurignac. 

Cuando repetí la experiencia en Aurignac, conocí a un amigo de mi anfitriona, que era de la Guyana Francesa! Quedé tan fascinada de conocer alguien de un lugar tan remoto para mí, que me la pasé todo el tiempo preguntándole de todo! Además, jamás había visto una sonrisa tan linda y genuina como la de ese hombre!

Como se acercaban las fiestas de Fin de Año, además de ayudar a mi anfitriona con la decoración navideña de la casa, intentamos cocinar un arbolito de espinaca, queso y tomate en forma de pino. Este fue el resultado!

A pesar de la apariencia, estaba riquísimo y si… nos dimos cuenta que le pusimos mucha crema. Fuente: Cinthia de Crecí Viajando.


Escapada a Carcassonne

Uno de mis días libres decidí visitar Carcassonne, uno de los lugares más lindos de Francia

Carcassonne, esos lugares que parecen quedados en el tiempo.
Fuente: Cinthia de Crecí Viajando.

Tuve la fortuna de viajar gratis en tren ya que en caso de no poder comprar el ticket en la estación de tren, podés comprárselo al controlador pero en ese viaje no pasó ninguno.

Cuando ya estaba volviendo para Aurignac, me di cuenta de que me había olvidado el cargador del celular/móvil. Así que entré en un hotel para pedir un cargador y una española me prestó el suyo. Mientras cargaba el celular/móvil, reservé un Blablacar para volver a casa. También compré el ticket de tren y pude imprimirlo, gracias a la amabilidad del recepcionista del hotel. A pesar de que el Blablacar debía dejarme en la estación de tren pero mi anfitriona no podía pasar a buscarme por allí, me llevaron hasta la puerta de casa. Digamos que fue un día con inconvenientes pero gracias a la buena predisposición de la gente que me crucé en el camino pude llegar sana y salva a destino. Este es uno de los motivos por los cuales creo que hay más solidaridad que egoísmo en el mundo. Porque cada vez que tengo problemas, siempre alguien completamente desconocido me ha ayudado. Una vez me dijeron que quienes viajan siempre tienen un ángel guardián en el camino! Cada vez estoy más convencida de eso y también de que la humanidad no es tan mezquina ni individualista como nos quieren hacer creer!


Últimos trámites en Francia

En mi último mes en Francia, aproveché para dar de baja mi número de teléfono francés, que tardaba un mes en efectivizarse. 

Como comenté antes, con respecto a las cuestiones bancarias en Francia con La Banque Postale fue un dolor de cabeza. En diciembre, ya en mis últimos días de mi visa Working Holiday en Francia, me enteré de la existencia de N26. Me informé sobre este tipo de banco online, ya que era la primera vez que escuchaba algo así y 2 semanas antes de que finalice mi visa, abrí mi cuenta. En cuanto la abrí, transferí todo mi dinero a esa cuenta para no volver a tener inconvenientes cada vez que quisiese disponer de mi dinero. A la semana, me dijeron que mi carnet de conducir argentino no era válido así que use mi DNI como segundo documento de identidad. Igualmente, podés ver qué es N26 y también leer mis consejos al usar este banco haciendo click aquí.


Andorra, lugar para activar mi visa de turista

Como pasé las fiestas en España, debía salir de Francia antes de que finalice mi visa Working Holiday para activar mi visa de turista en la zona Schengen. La mejor manera que encontré para poder hacerlo fue ir a Andorra, que no es parte de Schengen, un día antes de que termine mi visa en Francia y salir una vez que la misma haya vencido. Cuando pasé de Andorra a España, le pedí al chofer del bus que pare en la frontera para que me sellaran el pasaporte. De esta manera estaría demostrado cuando había comenzado mi estadía en Schengen. Desafortunadamente, quién me selló el pasaporte lo hizo con la fecha del día anterior, es decir, coincidía con la fecha de finalización de mi visa Working Holiday en Francia. Por las dudas, conservé mi pasaje de bus por si en el futuro tenía algún inconveniente debido a ese sello.


Francia ahora también es mi casa 

A pesar de los contratiempos que tuve cuando empecé y terminé mi visa Working Holiday en Francia, coleccioné muchos buenos momentos y conocí gente que me ha ayudado un montón. Aun cuando el idioma parecía un límite, la voluntad y la buena predisposición de las personas que conocí en el camino hicieron de que tenga los mejores recuerdos de Francia. Atrás había quedado ese trago amargo que tuve durante el 2012 en mi visita a París. Gracias, principalmente a la familia que me adoptó en Les Moineaux, derribé muchos de los prejuicios que tenía de los franceses. Además, cada vez que los visito me siento como en casa y me miman como nadie en el mundo! Por eso está bueno dar segundas oportunidades, cuando así se siente, a los lugares que en algún momento no nos hicieron pasar el mejor de los momentos.

Estoy agradecida de todo lo que viví durante mi experiencia en Francia. ¡Aprendí un montón y sobre todo, comí un montón! Ñam, Ñam!

Al igual que me pasó en Dinamarca, parte de mi corazón se quedó en Francia!




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