Al igual que en Dinamarca y Francia, cuando llegué a Alemania también hice un voluntariado a través de workaway en Hamburgo (podés leer mi experiencia haciendo click aquí). De esta manera, pude empezar a hacer los trámites que necesitaba para trabajar lo antes posible!


Primeros trámites

Con un mes de anticipación, saqué un turno online para poder hacer el Anmeldung a los pocos días de haber llegado a Hamburgo. La primera barrera que tuve fue el idioma y también el hecho que la chica que me atendió, me remarcó que mi visa Working Holiday había empezado 5 días antes de mi turno. Le expliqué que no había conseguido un turno antes y me dejó hacer el trámite.

Además, ese mismo día fui al Rentenversicherung para obtener mi Sozialversicherungsnummer, es decir, el número de seguridad social. Si bien este número lo envían por correo, pedí que me lo den en el momento ya que lo necesitaba para el trabajo.

Al día siguiente fui a la Finanzamt, ahí obtuve mi IdNr (número de impuestos) y mi clase de impuestos (esto determina cuánto te van a descontar de tus ingresos). Aun así, la carta de la Finanzamt con mi IdNr y el Rentenversicherung con mi Sozialversicherungsnummer, me llegó una semana después de haberlos tramitado. 

Con estos trámites listos ya podía empezar a trabajar! Esto fue gracias a los consejos de @eficass!

En menos de 2 semanas, me llegó la carta para pagar la Licencia de medios alemana. Pero mi anfitrión de workaway me dijo que él ya la había pagado. Por lo tanto, yo no debía pagarlo ya que el pago es por casa y no por persona como ocurre en Dinamarca (en la gran mayoría de los casos el pago es individual) y en Suecia (se paga con el resto de los impuestos). 


Lista para la búsqueda laboral

Una vez que obtuve los papeles que necesitaba para empezar a trabajar, apliqué al on-boarding de Deliveroo, una empresa de delivery de comida que ya no está en Alemania pero sí en otros países de Europa como por ejemplo, Francia. En la entrevista me dijeron que no podía trabajar como Freelance teniendo la visa Working Holiday. Ese mismo día, apliqué de forma online para Foodora (ahora se llama Lieferando) y en 2 días obtuve un lugar en el on-boarding

Por lo tanto, a las 2 semanas de haber llegado a Hamburgo, conseguí trabajo en Foodora. Es decir, al día siguiente del on-boarding, fui a firmar el contrato y buscar el equipo de trabajo. El mismo consistía en: 2 remeras de manga corta, una campera de invierno, una para la lluvia, cargador portátil, el casco, la mochila y 2 bolsas térmicas para la comida. 

A la semana que empecé a trabajar, casi me chocan, por evitar el accidente terminé rompiendo la bicicleta. Después de idas y vueltas, pude llevar a arreglar la bici y obtuve el reintegro del gasto de la reparación.


Elegir una aseguradora de salud privada

En Alemania, primero hay que obtener el número de seguridad social y luego elegir una asegurada. Esto es obligatorio si vas a residir más de 3 meses en el país. Por eso, lo más conveniente es conseguir trabajo rápido para que puedas pagarlo con los descuentos de tu salario. Por eso, ni bien conseguí trabajo elegí TK como aseguradora ya que brinda información en español y atención al público en inglés

A las 2 semanas que haber empezado en Foodora el personal de Recursos humanos me dijeron que no tenía asignada una aseguradora. Les comenté mi situación y ellos comenzaron el trámite de asignarme la aseguradora que quería. Luego, me inscribí online por la página de TK aunque también te envían los formularios por correo.

Lo mejor fue que cuando me fui de viaje por 2 meses, dí de baja mi membresía en la aseguradora demostrando que tenía mi propio seguro de viaje.


¡Conseguí un departamento entero al alquilar una habitación!

Había conseguido una habitación en Schanze, uno de los mejores barrios en Hamburgo en donde hay varios bares y restaurantes y por lo tanto mucha vida nocturna. El día que me mudé, me enteré que me quedaba el departamento para mi sola! Esto fue porque todas las personas que vivían ahí se habían mudado del departamento al mismo tiempo. Por lo tanto, había conseguido un departamento al precio de una habitación. Al menos hasta que llegase alguien más. 

La estación de bomberos más cool que vi en mi vida y solo estaba a una cuadra de mi casa en Schanze.
Fuente: @creciviajando.

Mientras tuve el departamento para mi sola, pude aprovechar para que se queden a dormir mis amigos. Además, por primera vez hospedé a una completa desconocida que me había contactado por Facebook unos días antes. La experiencia me encantó y me quedé con ganas de hospedar gente a través de Couchsurfing

No llegué a hospedar a nadie por Couchsurfing ya que a los pocos días, se mudó al departamento un francés y luego, un inglés. Aun así, siempre me daba la sensación de estar viviendo sola ya que prácticamente ni veía a mis compañeros de piso. 


Conseguir una sim card alemán

Al día siguiente de mudarme a Schanze, fui a comprar una sim card de Lebara ya que me daba cuenta que los datos móviles de mi número de teléfono danés se consumían muy rápido. Elegí Lebara porque en Alemania la atención al cliente también es en inglés y el precio era conveniente. Fui a un local de venta de celulares/móviles cerca de casa, me activaron la sim card pero después me dijeron que con el paquete prepago que había comprado no incluía datos móviles, los cuales los necesitaba para trabajar. Además, no me habían dado el vuelto y recién me di cuenta cuando volví a casa. No solo eso, sino que también noté que mi nombre estaba mal escrito y había obtenido menos crédito de lo que había pagado. Decidí volver al local al día siguiente y devolver la sim card. Afortunadamente aceptaron mi devolución y me reintegraron el total del dinero, incluyendo el cambio del día anterior. Aun así, debido a que esa simcard estaba a mi nombre, pedí la baja por e-mail ya que sino seguiría vinculada a mi aunque la adquiera otra persona. 

Finalmente, adquirí la sim card de AldiTalk, la misma se puede conseguir en los supermercados Aldi y cargas crédito al comprar las tarjetas ahí mismo. Para la activación de la sim card, pedí ayuda a una amiga alemana ya que la mayoría de las veces la videollamada de verificación de tu identidad es en alemán. Aun así, la videollamada pude hacerla en inglés. Al finalizar, me llegó un e-mail confirmando de que mi número alemán estaba activado. 


Trabajar en Foodora

Los motivos por los cuales había elegido trabajar en Foodora fue porque tenía la libertad de elegir mis propios turnos y obtener ingresos extras debido a las propinas. Además, hacía ejercicio y conocía la ciudad mientras trabajaba. Aunque el principal motivo era que tenía planificado viajar por Europa con una amiga durante la primavera. Por lo tanto, trabajar como rider era la mejor opción ya que pude trabajar casi de inmediato y ahorrarme la búsqueda laboral.

Cuando te entregan el equipo básico de trabajo que te dan antes de empezar a trabajar, en contra-entrega debés dejarles un depósito de €100 que te lo reintegran cuando terminas tu contrato laboral y lo devuelves en condiciones. También, podés obtener otros accesorios como un kit para reparar la bicicleta y un protector para el celular/móvil

Debo reconocer que mientras trabajé en Foodora a donde fuese la gente se reía de mi. Ni hablar cuando llovía o nevaba, era un chiste rosa/gris con piernas. ¡Hasta yo misma lo hacía! Además, la mochila que me habían dado era el doble de mi tamaño! Cada vez que subía a un ascensor estrecho, ocupaba el lugar de 3 personas! Muchas personas me preguntaban si podía tolerar el peso de la mochila ya que parecía demasiado grande para mi tamaño. Reconozco que a veces pesaba demasiado! Aun así, al principio trabajaba muy pocas horas, tenía turnos de 2-3 horas para poder acostumbrarme al ritmo de trabajo. Aunque volvía a casa exhausta pero feliz porque andar en bici me hacía y hace muy bien! A pesar de que me llevaba mi botella de agua al trabajo, al terminar mi turno, tenía mucha sed. Así que cuando volvía a casa tomaba más de 1 litro de agua.

Mi frase diaria: me voy a disfrazar para ir a trabajar.
Fuente: Cinthia de Crecí Viajando.

También me ha pasado que mientras esperaba un pedido en los restaurantes, me daban agua o café y hasta comida. También me han ofrecido pedidos que por error habían preparado. Gracias a eso, varias veces comí gratis mientras trabajaba

Una de las tantas comidas que recibí trabajando, al ser vegetariana la carne no la comí.
Fuente: Cinthia de Crecí Viajando.

Creo que la desventaja aunque también ventaja si se lo ve por el lado físico, era cuando iba a algún edificio que era antiguo y no tenía ascensor. Esto es muy común en los barrios de clase media. Por lo tanto, he tenido que subir hasta 5 pisos con la mochila en la espalda. Esto en principio me llamó la atención, porque cuando entregaba un pedido lo hacía en la puerta del departamento de la persona. Sin embargo, en Argentina, ¡es totalmente lo contrario! La persona que hace el pedido es quien baja a la puerta del edificio a recibir el pedido. Creo que sólo una vez me pasó que la persona bajó a recibir el pedido en la puerta del edificio.

Algo que también me llamó la atención fue que más de una vez me han dado propina pero pidiéndome cambio. Por ejemplo: me daban un billete de 5 y yo me emocionaba por la propina pero después me decían que querían que yo me quede con 1-2 y que les dé el vuelto. Así que, debido a que la primera vez que me pasó me tomó por sorpresa y no tenía monedas y como consecuencia me había quedado sin propina, decidí ir con muchas monedas cuando iba a trabajar. 

También he llegado a cobrar la totalidad de mi turno, aun cuando había terminado antes pero esto se debió a problemas técnicos. Más allá de eso, podía terminar un turno antes si me sentía mal o no podía seguir trabajando como me ha pasado durante la semana de la ola polar, donde la temperatura fue entre -16 y -21 grados. Esa semana no pasé frío mientras andaba en bici, lo difícil fue pedalear sobre y bajo la nieve! Uno de esos días pedí terminar el turno antes ya que, debido a la nieve, me había caído varias veces de la bici. Afortunadamente, en caso de tener un accidente, estaba cubierta por el seguro de la empresa. Aun así, preferí volver a casa, le pedí a uno de los Dispatchers por Whatsapp que indique que terminaba el turno antes y listo

Más allá de la nieve, Hamburgo fue definitivamente el lugar donde más veces me caí de la bici o casi me atropellan. Aun en Dinamarca, que también usaba la bicicleta a diario, sólo una vez casi me choco con otra bici y me he caído. 

Más allá de las caídas con la bici, lo mejor de este trabajo era que al vivir siempre dentro del radio de alcance para loguearme a la app de Foodora, podía hacerlo desde la cama! Creo que ese era uno de los mayores beneficios ya que podía estar preparándome para salir a trabajar o comiendo tranquila mientras esperaba a que me asignen un pedido. Generalmente, los pedidos son cerca de tu ubicación. Hasta he llegado a volverme a casa por no tener pedidos por una hora y media. Aún así, me pagaban ese tiempo, aunque seguía disponible pero estaba tranquila en casa!

Después de un par de turnos, me di cuenta que en los barrios de clase media-media alta y en las oficinas era donde menos recibía propinas. Por lo tanto, si bien al principio elegí trabajar durante el mediodía, al darme cuenta de eso, preferí trabajar más los fines de semana y durante los turnos de la tarde/noche. También acomodaba los horarios según la vida social que tenía. Por lo tanto, tenía un muy buen balance de mi vida laboral y privada. 

Otra ventaja era que si quería viajar, podía ofrecer mis turnos a otra persona. Por lo tanto, podía tener más días libres si los necesitaba, siempre y cuando cumpliera con las 30 horas mínimas semanales trabajando full time.


¡Vida social activa para sobrevivir al invierno!

A las pocas semanas de llegar a Hamburgo, me hice un grupo de amigas/os de latinos, en su mayoría de Argentina, gracias a un grupo de Facebook. Para ser honesta, no solía relacionarme con latinos o al menos no lo busco mientras viajo o me mudo a un país con la visa Working Holiday. En el caso de Alemania fue distinto. Por empezar, en el workaway donde estaba no me sentía cómoda y si bien traté de coincidir en reuniones de ex-pats, nunca pude. Por lo tanto, al ver que había varias personas en Hamburgo con la visa Working Holiday, me uní a un grupo de Whatsapp donde había latinos o alemanas que hablaban español.

Gracias a este grupo de amigas/os, mi experiencia en Hamburgo fue genial! Por primera vez en mi vida, salía todos los días! Tenía una vida social muy activa, aún en pleno invierno, que hasta yo misma me sorprendí! Siempre había un plan; podía ser ir a desayunar mates con churros, juntarnos en casa para tomar mate, ir a almorzar o cenar, ir a escuchar jazz prácticamente gratis, ir a tomar algo por Schanze o Reeperbahn, ir bailar o lo que surgía! Cada día era distinto y cada salida era única! La pasé tan bien que es lo que más extraño de mi experiencia en Hamburgo!

A pesar de tantas salidas, afortunadamente no se me iba el salario en ellas ya que muchas veces no había que pagar entrada en los lugares que frecuentamos o eran a la gorra, es decir, en base a propinas. De hecho, mientras trabajé en Foodora afrontaba mis gastos diarios sólo con las propinas! Por lo tanto, sólo usaba mi salario para pagar el alquiler. Por eso, pude darme el lujo de viajar casi 2 meses con los salarios que obtuve trabajando en Foodora

Mientras muchas personas padecen el invierno, yo lo pasé genial! Estuve más activa y entretenida que nunca! Muchas veces, es la buena compañía la que hace la diferencia, aunque afuera esté nevando, lloviendo o haga demasiado frío.


Tercera mudanza

La habitación que había subalquilado en Schanze era en principio por un mes. En caso de querer seguir alquilando, debía comunicarme con la agencia inmobiliaria y debía pagar casi el doble. Además, al mes me iba de viaje, por lo tanto, necesitaba un lugar sólo por 4 semanas. Un amigo me ofreció quedarme en su habitación mientras él viajaba, que fue casi todo el mes. Como no aceptó que le pagase el mes de alquiler, le compraba helado, chocolate y cervezas cada vez que volvía de viaje y cuando me fui de su casa. 


¡Vacaciones de las vacaciones!

Cuando empezó la primavera, renuncié al trabajo y me fui de viaje por Europa por casi 2 meses. Viajé sola a Praga, Munich, Lyon, Toulouse y Barcelona. Luego, en Edimburgo me encontré con una amiga de Argentina que venía de vacaciones por 3 semanas a Europa. Recorrimos juntas el Reino Unido y Dublín. Después, decidí visitar a la familia con la que había trabajado el año anterior, cuando vivía en los Alpes Franceses. Podés leer mi experiencia haciendo click aquí.

Del aeropuerto de Ginebra directo a Chamonix a pasar el día. Fuente: @creciviajando.

Cuando viajo y recorro ciudades, suelo caminar bastante, más de lo usual. Llegué a hacer más de 36 kms a pie! Por eso, decidí tomarme vacaciones de las vacaciones! Me fijé el destino de playa más barato desde Ginebra y encontré un vuelo económico a Palma de Mallorca y hasta ahí fuí. Estuve toda una semana adquiriendo vitamina D mientras iba de playa en playa!

Las vacaciones de las vacaciones! Fuente: @creciviajando.

Ya con las energías renovadas, volví a Hamburgo, un poco antes que empiece la temporada de verano. 

Lo que no me imaginé es que mi segunda parte con la visa Working Holiday en Alemania iba a ser más difícil y menos placentera que la primera




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